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QUITO.- Entrevista a Monseñor Eugenio Arellano, Obispo Vicario Apostólico de Esmeraldas, Presidente de la Conferencia Episcopal Ecuatoriana, en Radio Católica Nacional – 94.1FM (www.radiocatolica.org.ec)
 
Entrevistadores: René Mosquera Pozo (René M.) y Padre José Barranco (P. José B.)
Interviene: Mons. Eugenio Arellano (Mons. Eugenio Arellano
 
 
 
René M.: Buenos días Monseñor, Buenos días Padre José, queremos conversar un tema de mucha trascendencia para la comunidad ecuatoriana. Monseñor como toma la Conferencia Episcopal Ecuatoriana, Ud. como representante de la Iglesia Católica, esta demanda que se inició semanas atrás en contra de algunos Obispos, así como en contra de algunos hermanos evangélicos; el fallo de los jueces ya se ha dado por dos ocasiones, pero como debemos interpretar esta circunstancia que han tenido que atravesar en estas últimas semanas Monseñor Arellano…   
 
Mons. Eugenio Arellano: Buenos Días René, es un gusto para mí estar aquí ante estas ondas y dirigirme a Uds. y a todos los radio oyentes de Radio Nacional Católica. Sí, la primera noticia de la demanda la recibí con extrañeza, porque no estaba ni en mi ánimo, ni en el ánimo de mis colegas, ofender a ese grupo, ni mucho menos, no estaba en eso, solamente se trataba de la Ley. Mi mayor respeto para ese grupo, minoritario, pero mi mayor respeto, todos ellos y todas ellas los considero hijos de la Iglesia, pertenecen muchos de ellos a las diferentes Iglesias y los respeto; pero tengo que añadir, que mi respeto es grande hacia ello; pero no, no es justo que la ideología de un grupo minoritario se pretenda plasmar en leyes que van dirigidas a toda la nación, pero repito les reitero, no solamente, mi respeto sino hasta mi amistad.
 
René M.: Es importante esa aclaración que hace usted Monseñor y de esta manera pues se contrasta con aquellas informaciones que estaban apareciendo en algunos medios de comunicación como que se trataba de dar otra interpretación totalmente diferente, de que Ustedes estaban pues actuando, estaban haciendo un llamamiento a la ciudadanía, a los feligreses para que actúen con ciertos rasgos de discriminación, de odio. Queda puntualmente aclarado, esto es importante Monseñor… 
 
Mons. Eugenio Arellano: Sí, jamás podría hacer un cristiano eso, mucho menos mi persona como responsable de la Conferencia Episcopal, un cristiano no puede despreciar a nadie por sus opciones políticas, sexuales o sociales, mi mayor respeto para todos, la persona vale mucho, la persona es un misterio, es un hijo de Dios, no importa cuáles sean sus opciones, siempre tendrá nuestro respeto.  
 
René M.: Y de esta manera también Monseñor aprovechamos aquí en radio católica Nacional del Ecuador después de esta aclaración que hace para que también haga un llamamiento desde la Conferencia Episcopal Ecuatoriana para que se diga que no hay tal discriminación, que no hay insultos, que no hay amenazas, que no se ha incitado, sobre todo como se quiso interpretar, con actos de violencia… 
 
Mons. Eugenio Arellano: No, no, eso no es cierto, es verdad que siempre hay gente que hace comentarios imprudentes, es verdad que en una manifestación tan numerosa pudo haber algún despropósito de alguno de los participantes, pero eso no estaba en el corazón, ni en la boca, ni en la mente de nadie, como tampoco es verdad que era una manifestación porque seamos contrarios a las políticas de nuestro gobierno, no, ni mucho menos; nuestro mayor deseo, y oramos por ello, es que al presidente Lenin le vayan las cosas bien, porque si el triunfa, triunfamos todos; nuestro mayor deseo es que poco a poco se vaya afianzando, y que poco a poco vaya encontrado solución, sobre todo, al terrible problema de la economía de nuestro país; pero tendemos la mano a nuestro presidente y a los que nos gobiernan y nuestro mejor deseo de colaborar con ellos, por el bien de la Patria.
 
René M.: Seguramente en los próximos días y semanas habrá nuevos pronunciamientos, pero lo que si hace falta es, Monseñor, un gran debate bastante serio,  democrático y sobre todo donde se expongan las verdades…
 
Mons. Eugenio Arellano: Sí, mire una cosa yo le tengo que decir, y es que todos estos días que hubo entre la demanda y la celebración del juicio, eh… mi preocupación no era el ser enjuiciado, los Obispos ni siquiera pensábamos en eso, nosotros estábamos muy preocupados, muy preocupados, por las violaciones a los niños, el abuso que había habido con tantos niños, y estábamos muy preocupados por los femicidios, el maltrato y la muerte de muchas mujeres; y entonces nosotros estábamos pensando cada uno en su Provincia, primero de colaborar con las autoridades para minorar esto, hacer que desaparezca , porque claro cero tolerancia para los dos problemas, y ver en que podemos nosotros colaborar, le recuerdo que cada parroquia de cada Provincia, en cada comunidad son centenares y miles de niños que tenemos en el catecismo y entonces podemos muy bien hablar a los niños, hablarles del respeto, hablarles de que no se dejen manosear de nadie, hablarles de que cuando alguien les irrespete hablen con la mamá, con el papá, con la abuelita; podemos muy bien formar a los niños para eso, a los jovencitos; y también tenemos entre manos jóvenes en nuestros colegios, y nuestro mayor deseo es formar a los jóvenes con unas cualidades que el día de mañana les permita tener una relación madura adulta y serena con la mujer, respetando y amando a la mujer, e incluso compartiendo la vida con ellos. Eh… creo que nuestra juventud, nuestros jóvenes están necesitando de tener un autocontrol mayor y que no se desbarate su equilibrio cuando haya cualquier dificultad, cualquier problema, y que entonces las iras los llevan a ser asesinos a veces; eh... es necesario educar al joven también en aquellas cualidades que necesita para el día de mañana formar una familia, una familia estable, una familia fiel; se necesita unas virtudes, se necesita una estabilidad emotiva, se necesita un autocontrol, y todo esto se adquiere en la primaria, en la secundaria y en la universidad.
 
René M.: La entrevista continúa con el Padre José Barranco
 
P. José B.: Si Monseñor, Ustedd viene ahorita del Ministerio de Educación, yo sé que usted es muy sensible a este tema porque antes de ser sacerdote ya era maestro, y siempre ha estado preocupado por los niños, por la educación y el futuro y las consecuencias que tiene una buena educación para una sociedad en el futuro, que nos puede comentar…
 
Mons. Eugenio Arellano: Mire, en primer lugar me quito el sombrero delante del actual Ministro de Educación, es un caballero, un gran profesional, el Ministro Fander Falconí. Le ha tocado un momento muy difícil y está lleno él y su comitiva, el comité que le colabora, la comisión que trabaja con él están llenos de proyectos y de buenos propósitos y, esto era lo que necesitaba nuestro país. Nuestro país necesitaba procesos educativos que vayan por encima de todo populismo, que vayan por encima de toda politiquería provisional y que echen raíces enserio y veo, he podido observar el mayor deseo de trabajar, de apoyar los procesos.
 
P. José B.: Eh… en Esmeraldas está haciendo un trabajo maravilloso, pero que la gente desconoce, puede hablarnos un poquito de esto… ¿cuál es su sueño en Esmeraldas y que ha hecho hasta el presente?
 
Mons. Eugenio Arellano: Mi sueño en Esmeraldas es que los pobres tengan acceso a una educación de calidad, porque solo una educación de calidad puede cambiar el futuro de los pobres; la pobreza no se superará nunca, sino por caminos de formación, educación y trabajo; y eso nos ha guiado no solo en la educación fisco-misional sino también colaborando todo lo posible con la ayuda de UNICEF y la ayuda del Ministerio de Educación, colaborando con los centros educativos y las escuelitas rurales de toda la Provincia, y creo que… vamos a seguir, el Sr. Ministro parece que tiene ganas también de colaborar y continuar, pero queremos llegar con la educación de calidad a todos los rincones, a todos los rincones; miren hoy día es más necesaria una educación de calidad que el pan de cada día; con una educación de calidad conseguiremos muchas cosas, conseguiremos profesionales honestos, que no alcancen el poder para lucrarse, conseguiremos políticos honrados, que no caigan en la corrupción; con una educación de calidad conseguiremos moralizar muchas cosas, créame la solución de muchas cosas están en la educación.
 
P. José B.: Monseñor, como Presidente de la Conferencia Episcopal… este programa y este noticiero lo escuchan muchos agentes de pastoral, cuál es el consejo que nos da, que orientación nos da, qué nos pide…
 
Mons. Eugenio Arellano: Mire en este momento les pido que amen mucho a sus hogares y sus familias, Ecuador necesita el testimonio de familias fieles y felices; el mayor bien que pueden hacer ustedes los laicos a la ciudadanía es que siendo fieles a sus mujeres y a sus maridos, el pueblo los vea felices, la fidelidad trae felicidad y ese es un mensaje que solo ustedes lo pueden dar. Y eso trae también consigo el hacer de sus hogares la primera escuelita de los hijos, es el centro de transmisión de valores, es el lugar donde los niños heredan la fe que les pasan los papás y es el lugar donde el niño se hace ciudadano; muchos problemas tienen la raíz en el hogar, por qué, porque las raíces de la ciudadanía les hecha la mamá y el papá cuando saben corregir a los niños, con cariño con dulzura, y a veces con la verdadera firmeza. Créanme hoy habría muchos profesionales que no serían tan déspotas, tan orgullosos, tan centralizadores, si su mamá de niños les hubiera dado una buena nalgada.
 
P. José B.: Monseñor con respecto a los medios de comunicación, a veces hay cierto temor, que nos puede decir, cuál sería su mensaje para los comunicadores…
 
Mons. Eugenio Arellano: Que tienen un oficio maravilloso, que informen, que informen, que la información es formación, no oculten nunca la verdad ni la deformen, infórmennos que la información nos hace fuertes, nos hace conocedores, la información es hasta poder hoy en día, y les digo que no se venda ninguno, que no se venda ninguno, que significa eso… que por agradar al poder de turno, por echarle lisonjas deformen las cosas, y total por unas monedas; es verdad que la tentación de vendernos la tenemos todos, desde que empezó Judas con las 30 monedas eh, todos tenemos siempre esa tentación, de vendernos, pero tenemos que reaccionar. Hoy el Ecuador necesita Comunicadores transparentes y valientes, y valientes.
 
P. José B.: Monseñor, el tema de la minería, el tema de la ecología, el tema que el Papa Francisco ha tocado con la Laudato Si y ha puesto el dedo en la llaga, es un tema importantísimo; recuerdo que su antecesor Mons. Enrique Bartolucci escribió una Carta Pastoral de la cual se burlaron algunos, diciéndole que era un romántico, porque de alguna manera estaba profetizando el gran problema que tenemos ahora, que nos puede decir al respecto de toda esta destrucción de la naturaleza que es más que romanticismo, es vida y futuro
 
Mons. Eugenio Arellano: Sí, estoy de acuerdo, estoy muy de acuerdo, mire, le puedo decir que no nos tenemos que desanimar, los esfuerzos son muchos, los resultados son pocos, pero no nos desanimemos, no nos desanimemos porque… mira cuando un palo, un árbol se cae en el bosque hace un ruido enorme, pero los que crecen silenciosos son miles y esos no hacen ruido; entonces dentro de la ecología si hay palos que caen, pero hay realidades que están surgiendo muy bellas, muy bellas, de lo que tenemos todos que hacer y es luchar contra la fuerza del capital, la fuerza del capital que tiende a reproducirse, y tiende a reproducirse precisamente castigando la ecología; cortan nuestros bosques y desertizan, explotan las minas de nuestros ríos y envenenan nuestras aguas; fumigan con sus pequeños avioncitos las plataneras y nos hacen tragar el glifosato; los niños no pueden bañarse porque se llenan la piel de… de manchas por los metales pesados que llevan los ríos. El norte de Esmeraldas, el río Cayapa, el río Onzole, el río Santiago, el río Bogotá, están totalmente contaminados. Y vean que es lo que ocurre, la gente de ahí son pobres, y antes de explotar la minería eran pobres; y viene gente de fuera que les enseña a explotar la minería pero que se lleva el Oro, y ellos siguen tan pobres, con los hijos enfermos; yo muchas veces le digo a la gente, no se dejen engañar, no se dejen engañar, no se dejen engañar porque la salud vale mucho y las tierras valen mucho. Pero le repito Padre, estamos asistiendo a la fuerza del dinero, la fuerza que tiene el capital, mire el dinero compra autoridades, el dinero compra el poder, compra la ley. El dinero hace muchas cosas, y claro los pobres son débiles, no es q sean corruptos, no… pero la pobreza te hace débil, te hace débil y entonces aquí sí que yo haría una llamada a todos los que tienen alguna cuota de poder en la República para que se observen los derechos ambientales que la Constitución reconoce a las comunidades campesinas. Hay unos derechos constitucionales y el garante de los derechos es el Estado, son nuestras autoridades. Ahora cuando hay manifestaciones o cuando hay protestas por envenenamientos, no, no, no son actos subversivos, es reclamar y defender la Constitución, es reclamar los derechos  constitucionales.
 
René M.: Todos estos temas que estamos aquí abordando con Mons. Eugenio Arellano, Presidente de la Conferencia Episcopal Ecuatoriana, están íntimamente relacionados, están sobre todo en boca y análisis de toda la sociedad en su conjunto; pero Monseñor como que hace falta un compromiso más grande más amplio para involucrarnos en estos asuntos y de esta manera también desde cualquier espacio que ocupamos tratar de coadyuvar a que se solucionen estos inconvenientes, esos problemas; Monseñor desde la Iglesia Católica, desde la Conferencia Episcopal Ecuatoriana ¿cuál es ese trabajo que ustedes están empeñados en desarrollar para que nosotros, el resto de ciudadanos nos veamos como una especie de espejo aquí en esta Institución que goza de confianza y credibilidad sobre todo ante la sociedad?
 
Mons. Eugenio Arellano: Mire son tantos los proyectos que tenemos, eh… tenemos un proyecto a nivel nacional, de hacer una Misión Familia, porque usted sabe que los errores no se vecen dando golpes, ni disparando; las tinieblas se vencen encendiendo luces, entonces Misión Familia, misión que lleve el Evangelio a cada una de las puertas de los apartamentos, de las casas de la Sierra, de la Costa, del Oriente; Misión Familia, que los padres de familia se sientan felicitados por la Iglesia por los sacrificios que han hecho para salvar sus hogares; Misión Familia, que las mujeres se sientan felices de haber sacrificado sus vidas en una pobreza con el esposo y con los hijos; que los niños en la Misión Familia tengan el gusto de tener unos padres que les aman, que están por ellos, que les dicen que los aman; que los ancianos tengan el respeto de los hijos, y no haya ningún anciano abandonado; Misión Familia querríamos llegar a todos, y sobre todo, y sobre todo querido amigo René, Dios nos ha dado una llave que todo lo abre, que es la oración, entonces la Iglesia pone en nuestras manos esa llave, la Oración, y recuerde que la Palabra de Jesús es cierta, todo el que pide recibe, todo el que busca encuentra, a todo el que llama se le abre, y nos dice Jesús: Encomendad a Dios vuestras preocupaciones porque Él se ocupa de ustedes.
 
René M.: Y es que la fuerza de la oración pues se convierte como una especie de motor que nos impulsa en el accionar diario en cualquier campo Monseñor, de ahí que es oportuna su intervención este momento haciendo este llamamiento a la Oración de todos, es fundamental esto Monseñor…
 
Mons. Eugenio Arellano: Atraemos la sonrisa de Dios sobre la Tierra cuando Oramos, cuando Oramos traemos paz, cuando usted ora en su casa sucede algo, cuando yo oro en mi corazón sucede algo y por eso como dice la Biblia: confiados en Dios saltamos la muralla y nos metemos en las refriegas porque sabemos en quien hemos puesto nuestra esperanza y no quedaremos defraudados.
 
René M.: Monseñor que interesante aprovechar su visita aquí en radio católica nacional para abordar otro tema que, para mi criterio es de mucha trascendencia, de mucha importancia, la relación que al momento existe entre Iglesia Católica, Conferencia Episcopal Ecuatoriana, frente al gobierno que preside el Licenciado Lenin Moreno, un poco más de cinco meses ha dado ya algunas pistas por donde desea conducir los destinos del país, ¿cómo es lo que ustedes están viendo estos primeros pasos que está dando este nuevo régimen?
 
Mons. Eugenio Arellano: La relación es de una gran serenidad, el señor Presidente sabe que si lo necesitamos lo buscamos; y tiene la certeza de que si nos busca nos encontrará; es una relación cada uno en su casa pero respetuosa, y, con el deseo de colaborar en aquellas iniciativas que van en favor de los pobres y en bien del pueblo.
 
René M.: Sobre todo cada uno puede expresar su punto de vista, su criterio pero en un marco de respeto mutuo, esa es la relación que existe actualmente…
 
Mons. Eugenio Arellano: Así es, hay la mejor disposición en el Señor Presidente hacia nosotros.
 
René M.: Padre alguna otra inquietud que Ud. tenga…
 
P. José B.: Yo solamente dar las gracias a Dios y decir algo que nadie dice, y que a lo mejor no es el momento en un noticiero, pero muchas veces se habla, se critica la Iglesia y se desconoce lo que hay detrás; Monseñor Eugenio Arellano lo conozco desde cuando era jovencito, porque yo también soy viejo ya (risas), y ese hombre que lo he visto por los ríos, por los ríos yendo y buscando a los pobres, a los más abandonados, a los que no tenían escuelas; el hombre que llegaba sucio de haber estado en el campo eso, que se lavaba e inmediatamente salía a buscar a otros lugares también necesitados, entonces quisiera dar las gracias, gracias Mons. Eugenio por su servicio, gracias Mons. Eugenio por su vocación, y gracias por ser cristiano, gracias por ser como es, sólo gracias!
 
Mons. Eugenio Arellano: Gracias sean dadas a Dios porque me ha permitido lo mejor que me ha sucedido en la vida, pasar casi toda mi vida en Esmeraldas, Gracias.
 
René M.: Para finalizar, el Padre casi ya está despidiéndose, pero aprovechemos que Usted está aquí en radio católica, Monseñor nos escuchan a nivel casi de todo el país y a nivel internacional, para que haga ese llamamiento a los feligreses, a la ciudadanía, a la sociedad ecuatoriana para que permanezcamos unidos, para que sigamos contribuyendo para el engrandecimiento de nuestro país, la comunidad, nuestras familias, a no ser pesimistas sobre todo.
 
Mons. Eugenio Arellano: Vea, el lema del Ministerio de Educación en este momento es “Juntos y Unidos somos más Fuertes”, y es verdad, es verdad, hay momentos que parece que una violencia se desata y que esa violencia entra en los corazones, entra en las familias, entra en la sociedad, entra en las relaciones laborales, y tenemos que estar atentos, porque nosotros los cristianos no somos ni hombres ni mujeres de violencia, y tenemos siempre presente “Bienaventurados los que crean la Paz, favorecen la Paz, los que hacen la Paz”; así que vaya mi llamado a favor de la Paz, que la mamá sea la pacificadora y el ángel de la Paz en su hogar, que el papá de seguridad y Paz a la familia, que los que viven solos, sepan que nunca estamos solos, porque hay una presencia invisible que es la Misericordia de Dios que nos acompaña siempre; que los que están enfermos no se amarguen en su enfermedad, sino que se abran a Dios, y que aprendan a confiar en Dios y en los que les rodean; créame mi querido amigo René, la Paz es la cima de la presencia de Dios; Yo hago un llamado a la Paz, que la Paz esté en el corazón de todos y cada uno de los ecuatorianos.
 
René M.: Muchísimas gracias a Monseñor Eugenio Arellano, Presidente de la Conferencia Episcopal Ecuatoriana, por habernos acompañado en este interesante diálogo aquí en Radio Católica Nacional.

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